La realidad del telediario nos está haciendo insensibles
La sucesión de barbaries está mermando nuestra capacidad de sorpresa y la ficción lo tiene cada vez más difícil para sacudirnos
Recuerdo conectar un sábado por la noche el Canal 24 horas cuando saltó la noticia de que el terror estaba invadiendo París en una serie de atentados coordinados en Saint Denis, algunas terrazas y la sala Bataclán. Me llamó poderosamente la atención un anuncio. Si no me equivoco, lo pronunció la alcaldesa Anne Hidalgo conminando a los ciudadanos de la ciudad a no salir de sus casas.
Hace diez años y medio de eso. Entonces, mi mente estaba configurada de otra manera, ya que me acuerdo de que me chocó muchísimo esa recomendación encarecida de que todo el mundo permaneciese en sus domicilios. ¿En la capital de Francia podía ocurrir algo que sus fuerzas de seguridad no podían controlar al instante y se veían obligados a decirle eso a sus habitantes?
Una década después, todo ha saltado por los aires.
Hemos atravesado una pandemia, que nos obligó a encerrarnos en una realidad que parecía ficción (a mi juicio, casi calcada a la película Contagio).
También en este período hemos presenciado en directo una matanza continuada de niños, mientras los líderes que la ordenaban y amparaban emitían un vídeo elaborado con Inteligencia Artificial tumbados en un resort erigido de las ruinas mientras su entonces amigo lanzaba al aire billetes para que unos pequeños trataran de hacerse con ellos.
Son solo dos muestras. Y las hemos normalizado. Casi nos hemos olvidado de ellas. Porque la actualidad, y la siguiente barbaridad cometida, se superpone enseguida.
Somos consumidores rápidos de grandes sucesos. Y eso nos está insensibilizando.
Por eso, si nos desplazamos al terreno del libro, considero que hoy en día es aún mayor el mérito de lograr construir historias que sacudan a los lectores. Lo hemos visto todo o casi todo. Pero sigo confiando en las novelas que, a pesar de esa realidad instalada, te transportan a lugares y situaciones que solo la mente es capaz de desvelar y que tocan tu corazón, bien alegrándolo o provocando palpitaciones de inquietud, como nos gusta a los devoradores de thriller y novela negra. Espero que Acordes para un crimen sea una muestra de ello. Pero eso, ahora que la novela se encuentra esta semana ya en librerías, me lo tendrás que decir tú.
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